Hace poco cayó en mis manos este artículo de Expansión: php.expansion.com/2010/10/19/entorno/1287481456.html
Enefecto, se celebró en Madrid el I Congreso de la Felicidad, en el queexpertos como Punset nos darán la clave para llevar una vida "más felizy saludable".
Los ejemplos que pone en el artículo sonabrumadores: "Disfrutar con una conversación, pasear por una playatranquila, leer un buen libro, sentirse libre, pasar tiempo con losseres queridos… Son pequeños momentos que identificamos con lafelicidad. Podríamos explicarla de mil maneras diferentes pero, aunquecada uno tengamos nuestra propia definición, todos coincidimos en queorientamos nuestra vida a encontrarla. Por eso Coca-Cola ha creado el ICongreso de la Felicidad a través de su Instituto de la Felicidad". Undetalle por parte de Coca-Cola. No contentos con alegrarnos las comidasde sobremesa o los visionados en el cine, van a intentar solventarnuestra vida entera.
"Pequeños momentos que identificamos con lafelicidad". ¿Y qué pasa con el resto del día? ¿Realmente un paseo porla playa hace que nos vayamos a dormir pensando "¡qué día tan feliz elde hoy!"? Seamos sinceros: no.
La concepción que se va a manejar-por lo visto- en este Congreso es una muy recurrida en la historia delpensamiento, la de vincular la felicidad con placer/momentosagradables/ocio, etc. "Sentirse libre", ¿qué significa esto para ellos?¿Mirar la agenda y decir "no tengo nada pendiente"? ¿O una libertadanclada en el más subjetivo de los sentimentalismos, en los que unotoma aire con profundidad y expira sintiéndose así liberado?
Escierto que "todos orientamos nuestra vida a encontrar la felicidad".Pero yo mismo oí hablar a Punset sobre lo que, dice, es el amor. Paraél, el amor son "las mol·l·léculas [con ese acento tan divertido quepone, que Buenafuente no se cansa de parodiar]", ya que defiende que lapersona "querida" entra por la vista al principio y altera tu sistemacerebral de tal forma que sientes una inexplicable atracción por la queacabas dejándote llevar. ¿Es así como se encuentra a la mujer de tuvida? ¿Por un enamoramiento ciego -y completamente arbitrario- que,nonos engañemos, el tiempo acaba extinguiendo? ¿Así, señor Punset, vamosa ser felices?
El I Congreso de la Felicidad, promovido porCoca-Cola. Hasta qué punto hemos llegado de ver que no nos basta con elprogreso, con "ser liberales", con el Estado del bienestar (aunque enestos momentos para muchos es todo lo contrario), con la rutina que noscarcome por dentro, con <<reír, beber e ir tirando>>, etcetc etc.
¿Por qué la gente no es feliz? ¿Porque las cosas no levan bien, o porque, aunque le vayan bien, se da cuenta de que estáhecha para algo más grande, que el dinero no puede ni acercarse aconseguir? Si no le exigimos a la vida, si no somos leales al deseo deverdad, de justicia, de belleza, de que las relaciones entre nosotrosno se queden en lo superficial, de entender el porqué de esa tristezaque a menudo nos inunda... si no somos leales a esto, ¿cómo vamos serfelices?
Hoy ha venido Chiri, de Madrid, y hemos hecho una asamblea con él y con otros adultos de CL, tanto de Madrid como de Pamplona. La idea era hacer la introducción del próximo capítulo que trabajaremos en la Escuela de Comunidad; la caridad.
Hemos comenzado con una de las formas con las que a mí más me gusta comenzar: hablando de lo básico. El método de la fe: con la fe hemos descubierto una Presencia excepcional, la forma de vivir de una persona (o personas) con la que nos sentimos identificados, que nos corresponde. Desde este momento, el futuro ya no se ve con inquietud, con miedo, sino todo lo contrario: con paz y tranquilidad, ¡sabemos que no estamos solos! De la fe brota, por tanto, la esperanza.
Otra de las ideas que han salido es una en la que veo perfectamente reflejado cómo conocí el Movimiento: Juan y Andrés conocieron a Uno en el que vieron una excepcionalidad, una Humanidad diferente. Quizás no entendían nada de lo que decía, pero le miraban, le miraban hablar (palabras muy bien escogidas por don Giussani). Y es lo que me sucedió a mí en mi acercamiento al cristianismo; al principio (y ahora) no entendía nada, pero me pareció razonable adherirme a aquello.
Después hemos "entrado en materia" hablando de la caridad, la virtud de la caridad: la abolición total de intereses, de "razones"; actuar por puro amor a otro, por amor a su bien, a su destino. ¿Cuántas veces hemos actuado así, sin esperar ni siquiera el reconocimiento o el afecto del otro? Casi nunca. Por eso Chiri ha insistido en empezar la Escuela de Comunidad admitiendo que no conocemos esta forma de amar, ¡porque es algo que nos sobrepasa!
Y haciendo este trabajo (la Escuela de Comunidad) conoceremos a Dios conociendo nuestra propia naturaleza, porque, como dijo don Giuss, "yo soy Tú que me haces", ¡somos objeto de la caridad de Cristo en cada instante!
La necesidad que yo siento, ese deseo inextinguible e innegable del corazón, no es signo de una ausencia, ¡sino de una Presencia, por la cual siento esa exigencia!
En definitiva, he visto muy claro que la actitud en la Escuela de Comunidad no tiene que ser "ir entendiendo lo que se dice", sino ser un ángulo abierto al infinito, porque es un trabajo que nos va a competer durante toda la vida. Y aunque la Escuela nos sobrepase, no por eso es algo contrario a nuestra naturaleza, porque reconozco que es así como me gustaría mirar a mis amigos, a mi familia. Es algo que de verdad está hecho para mí.
Este fin de semana hemos ido con los de la residencia de convivencia, a Burgos. Al principio me daba bastante palo, la verdad. Sin embargo ahora estoy contento de haber ido, ¡cómo pueden desvanecerse las espectativas!
Tampoco es esto un "diario de viaje"; voy a limitarme a comentar algunas cosas que me llamaron la atención.
El domingo por la mañana fuimos al convento de Lerma. Entramos para celebrar Misa con las monjas que lo habitaban. Llegamos un poco tarde,y fue ahí el primer impacto que me llevé: encontrarme en una capilla interior, bastante luminosa y con un ambiente fresco, y con poco menos que 150 monjas distribuídas de tres en tres en bancos de madera. ¡Nuncame había encontrado en una situación así! Esperaba encontrarme con lo típico: 10 o 12 ancianitas, pero eso me rompió porque no tenía nada que ver.
Al acabar la Misa nos obsequiaron con algunas canciones, contodas sus voces y con dos guitarras. Mientras duraban estos cantos,hicimos algo que tampoco había visto nunca; había, al lado del asientodonde se sentaba el sacerdote, una estatua de la Virgen tambiénsentada, bastante bonita. Pues consistía en una especie de "adoración",de quedarse unos instantes de rodillas con la cabeza sobre las rodillasde la Virgen. Y esto es lo que iban haciendo las monjas, de tres entres o así. Per poco después de comenzar, una se nos acercó, con unagran sonrisa en los labios, y nos dijo "Venid, venid vosotros también".Un amigo y yo fuimos hacia allí. Entonces me puse muy nervioso, muy entensión. Fue un momento muy emotivo, nunca había protagonizado unaescena igual... Yo ahí, delante de 150 monjas, recostado sobre lasrodillas de una figura de la Virgen. Fue un momento muy tierno, yaproveché para hacer un poco de oración con una fe y una conciencia quea lo mejor hacía tiempo que no llevaba conmigo... Inolvidable.
Despuéstuvimos un pequeño coloquio con las monjas, en una sala que llamaban"el locutorio", en la que nos presentamos, donde nos hablaron un pocode ellas (interpretándonos una canción con coreografía incluída xD).
Huboalgún testimonio que no me dejó indiferente. Una chica de 18 años quehacía 3 meses que había entrado en el convento. Antes de ser monja sehabía dedicado al Hip-hop, hasta el punto de competir a nivel europeo.Nos explicó que el tópico de "debe ser muy fuerte renunciar a todopara..." es absurdo, puesto que ella ve que no ha renunciado a nada enabsoluto. También otra chica de su misma edad que había empezado aestudiar Comunicación en el CEU, y le decían "pero primero acaba lacarrera, y luego ya piensa lo de meterte a monja", a lo que ellarespondía "¿para qué prolongar la espera, si sé que es lo que mecorresponde y lo que me hará feliz?".
Sinceramente, creo que paraellas fue una alegría tenernos ahí, así como para nosotros haber podidoconocer esta realidad tan poco conocida (lo poco que se conoce de ellaes sensacionalista...).
Salí de ahí francamente conmovido,volviendo mis pensamientos a aquello que tantísimo tardé en entender deque el cristianismo parte de un Encuentro, el impacto que produce unahumanidad diferente, una realidad excepcional. Y afirmando elcristianismo con más fuerza que nunca, puesto que, como un italiano meenseñó, para conocer de verdad el cristianismo basta curiosidad,apertura y adhesión.
Me gustaría comentar este sencillo esquema con el que Giussani representa el destino de la libertad del hombre.
La libertad del hombre (X) está hecha para algo infinito (y negarlo es negar nuestra propia experiencia). No nos conformamos con nada; siempre buscamos más. Y puesto que la libertad, la verdadera libertad, consiste en adherirse a aquello que corresponde [es cuando uno se siente realmente libre], un hombre es más libre en cuanto que vive con despaego de las cosas que posee; ninguna cosa en concreto es el fin de su vida, ni siquiera es un fin en sí misma; todo se convierte en un medio.
Este vivir con desapego se me ocurre que podría ser equivocadamente comparado con la actitud estoica de "si algo te puede defraudar, no te ilusiones con ello". Pero la abismal diferencia es que los estoicos proponían no dirigir la libertad hacia todo lo que te pueda defraudar, ¡mientras que aquí Giussani nos anima a abrazar toda la realidad, abrirnos a todo! La vida es, de este modo, un recorrido hacia el destino, y la libertad es la herramienta fundamental para llegar (acercarse) a él. ¿Qué significa, en este sentido, el destino? Significa que tiene sentido aquello que sentimos cuando, después de anhelar con todas nuestras fuerzas algo (material o no, pero posible de alcanzar) conseguimos poseerlo, la alegría nos dura relativamente poco y nos damos cuenta (si somos sinceros con nosotros mismos) de que con eso no nos basta para.... ¿Para? Para ser felices. ¿Y qué es lo que de verdad nos hace felices? Precisamente el estar cada vez más cerca del destino, nuestro destino como hombres.
Con el ejemplo se entenderá mejor, ya que de lo contrario puede parecer que hable en términos abstractos:

Esta mañana hemos ido 2 amigos y yo a repartir, a la salida de Misa de la parroquia de San Miguel, unos panfletos acerca del aborto, bajo el título "El verdadero peligro de nuestra época es la pérdida del gusto de vivir" [Theilard de Chardin], un manifiesto de Comunión y Liberación.
Al principio mucha gente no aceptaba cogerlo, ya fuera porque tenían prisa o no lo consideraban necesario. Sin embargo, a medida que pasaba el rato cada vez lo cogían más personas, e incluso nos los quitaban de las manos, o nos pedían que les diéramos alguno de más.
Una mujer mayor, anciana, que iba en silla de ruedas me ha pedido un panfleto. No he dudado en dárselo, y nada más leer el título he podido ver como asentía y suspiraba "es verdad...", y me ha mirado, con una sonrisa en los labios, antes de que la persona que la llevaba en la silla la alejara de mi vista.
Poco antes de que nos fuéramos, salía de la parroquia otra anciana, con los ojos llorosos. Con un cierto miedo al rechazo le he ofrecido un panfleto. Se ha detenido para cogerlo, y también; le ha bastado con leer el título para mirarme, con los ojos más llorosos todavía, y decir "Gracias".
Puede parecer una minucia, o algo sin importancia, pero en aquel momento no me lo ha parecido. Porque alguien me enseñó que la fe parte de un acontecimiento, de algo excepcional que entra en tu vida cuando menos te lo esperas, de algo que te corresponde. Y del mismo modo con la reacción de esta gente que, en un domingo normal, seguramente monótono como los demás, se han topado con algo que hablaba de la vida y del gusto de vivir.
El 21 de abril del 2009 "conocí" el Movimiento (sería más preciso decir que "me topé con él"): fui a Escuela de Comunidad por primera vez. Hay varias cosas que me sorprendieron. Quizás la que más, la abismal diferencia que noté con los "círculos" que solíamos hacer en el club del Opus Dei: en éstos, éramos más bien pocos jóvenes (nunca llegamos a diez), y consistía en que una persona mayor, supuestamente con más conocimiento que nosotros, nos daba una charla de unos 45 minutos. Una vez terminado, había una tertulia, ¡que jamás tenía que ver con lo que nos había hablado! La verdad es que para mí era poco productivo.
Y entonces, unos meses después de mi último "círculo", conocí la Escuela de Comundiad. Allí éramos casi treinta chicos y chicas, de lo más diferentes. Había también dos profesores, que se encargaban un poco de "llevar el tema". En la Escuela no era el profe el que se ponía a hablar: era la gente. Seguíamos un poco un texto de Giussani que había que traer leído, del libro "¿Se puede vivir así?". Pero el texto no "cerraba" la posibilidad de hablar. La gente (¡chavales de mi edad y más pequeños!) hablaba de la experiencia que había tenido a lo largo de la semana, o de experiencias de cosas que le hubieran pasado (siguiendo un poco lo que se dijera en el texto, siempre que fuera posible). Los profesores intervenían casi siempre al final de cada "aportación", pero jamás de un modo autoritario, sino como "una voz más" (con más experiencia, lógicamente).
Me sorprendió muchísimo la conciencia que tenía de Cristo esta gente. Para mí "Cristo" había sido un nombre, como un ideal. Sin embargo, ¡ellos me hablaron de una Presencia en la realidad misma! No entendía mucho al principio, pero decidí seguir, porque vi que había algo que podía cambiar.
Si la primera Escuela fue el 21 de abril, a mediados de mayo hay algo que me conmovió: yo no tenía el ¿SPVA?, y me dejaron unas fotocopias para que pudiera trabajarlas en casa. Las fotocopias eran sólo del capítulo de "Esperanza". Una noche, antes de acostarme, me puse a leer. No recuerdo bien bien qué parte era, pero recuerdo que hablaba, entre otras cosas, de la ternura y del corazón del hombre. Y me rompió; nunca nadie me había hablado así de mí mismo, ¡me sentía plenamente identificado con lo que ese hombre decía de mí! Era eso lo que quería para mí.
Al día siguiente, al llegar del colegio, cogí la bici y me fui hasta plaza Cataluña, y compré el libro. ¡Sin que nadie me lo dijera, ni siquiera sugiriera! Y con lo catalán que siempre he sido, para gastarme 20 € en un libro tenía que ser algo muy grande...
Para mí fue como un regalo, y comencé a leerme el libro desde el principio, donde Giussani explicaba, mejor que nadie, lo que es la fe, ¡el sentido que tiene! Que no se trataba de algo teórico, sino de un método de conocimiento, algo que parte de la realidad.
Hay algo que ha cambiado mi vida, mi modo de ver las cosas. Algo que me ha dado un sentido.
Me llamo Josemaría, tengo 18 años y soy de Barcelona. El 21 de abril de este año, 2009, conocí Comunión y Liberación. Hay muchas cosas que han cambiado desde entonces. Y este blog va a ser una especie de diario (no a tiempo real necesariamente), reflexiones, descripción de experiencias vividas, etc. que han surgido en mi vida desde ese momento.
Ha surgido en mí la necesidad de escribirlo, y espero de todo corazón que no resulte pesado en absoluto, sino más bien al contrario.
Muchas gracias,
Jose